Estaba todo preparado. Por una parte Gus tenía un Gustrack que tenía que ser la bomba, con el restaurante localizado y un bucle, que estaba allí, pero tampoco sabemos ni para que estaba, ni para que servía. La logística estaba organizada, y el grupo ansioso por descubrir la mítica trialera del supermaresme.
Pues Gus, Robert, Toni, Edu, Pepe, Juan, Alex, Pocholo y Josema se plantan a las 08.30h en Sant Vicenç de Montalt y preparados para un gran día. Comprobamos que los gps funcionan, que la gente lleva todo y nos vamos.
La primera parte del trayecto pues ni fu ni fa. Alguna rampita, algún rampon y de trialeras ni rastro... por no haber no había ni belletitos.
A esto que llegamos hasta una especie de reloj, torre donde hacemos la foto del grupo y nos ponemos las protes. A todo esto resaltar que en cuanto veíamos algún amago de sendero chulo el gps nos fastidiaba y nos hacía coger el camino mas sarnoso. En fin que nos lanzamos y cruzamos Cabo Cañaveral, un tramo de ramas y cañas secas que ni Indiana Jones. Hacemos un poco de trabajo en equipo para pasar las bicis y proseguimos.
Al llegar a Arenys decidimos desayunar, a pesar de que era pronto para sacarnos el tema de encima. Optamos por preguntar a los autóctonos que nos aconsejan a Cal Miquel (o algo parecido). Aquí nos puede el hambre y empezamos a pedir vinos, bravas, aceitunas, bocadillos, chupitos... y claro la cara de recaudador de impuestos del camarero no la entendemos hasta que nos trae la cuenta. 15 LERELES MACHO!!!!


Pues nada queda la parte divertida..... O no!!! Empezamos a subir, subir, subir, subir, subir, seguimos subiendo, subiendo, subiendo y al final de volver a subir, subir y subir a Robert se le hinchan los webs, ya que estábamos perdidos, habíamos dado mas vueltas que un ventilador y el GPS nos puteba a cada metro, por tanto pilla las riendas manda a freír la tecnología y en 5 minutos nos plantamos ahora si en el inicio de la trialera ansiada.
Ahora tocaba disfrutar y nos lanzamos. El sendero es una maravilla con peraltes, algún salto una meseta donde los butis se regalan una y otra vez y finalmente llegamos a los coches donde nos cambiamos, alguno hace un desnudo y para Terrassa.
La jornada ha dejado contento al recaudador del grupo que ha visto morder polvo a Alex 3 veces (1500€), Pepe 2 veces (1000€), y Robert y Josema una 1 vez (500€ por barba).
La ruta se volverá a repetir para los que no han podido acompañarnos, pero esta vez será diferente que el track será de cosecha propia.
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