

Una vez al resguardados en el toldo del Petascas, las Estrellas empiezan a caer relajando el gaznate, el calor es insoportable pero ya no importa, las Morcillas, Butis, Caretas y de mas suculentos desayunos empiezan a llegar, ahora solo falta lo peor, conseguir salir de alli, con lo bien que se esta. Manolo que se nos esta recuperando de una pequeña intervención hace acto de presencia.

Una vez mas decidimos salir y para no dejar solo a nuestro amigo Jordi, decidimos acompañarlo a su tierra, el Parada, como es habitual nos traen algún que otro tente en pie, y unas cervecitas para acompañar, la verdad 48 km valen la pena para disfrutar de esta gente tan buena que ya no son compañeros de ciclismo, si no amigos en toda regla.

La próxima semana Vallnord o por lo menos yo, ja ja ja ja!, os echare de menos
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